Markus Schulz & Rank 1

Esta vez, pese a qué tengo muchas cosas de las cuales estoy bien feliz, para evitar que la mala vibra, se extienda en los siguientes posts, voy a comenzar, con las zurraderas de culo.

  • Que Gabriela, no llegara a la firma de autógrafos y por tanto no tenemos foto de esa bonita ocasión gracias a ella, aunque si una con Rank 1 gracias a… en la fiesta.
  • Que el autografo de Gaby diga Clara… en lugar de Laura (si se llama Laura Gabriela) pero como no llegó se lo merece… no es cierto
  • El animal de seguridad de Mixup Genova… con ganas de matarlo
  • El trafico de la Ciudad
  • El regular servicio de un Vips sobre Mazarik enfrente de la Mercedez Benz
  • Que cuando llegamos a la fiesta, ya con Gaby y cámara… Rank 1 ya había comenzado a tocar
  • Que no viniera Tim con Rank 1
  • Que no vieneran ambas partes de Rank 1
  • Que Markus Schulz a pesar de un excelente set, no haya puesto First Time, y QUE NO TENGO FOTO CON ÉL

Por ahora, así los dejo queridos lectores, porque tengo un montón de cosas que hacer, además de que estoy súper cansada.

Markus Schulz y Rank 1

El cuarteto de la muerte, vuelve a estar reunido, pues Gaby, regresó ya del viejo mundo. Esta vez, la fiesta corre a cargo nuevamente de dos djs, uno alemán y el otro holandés. A uno, lo vimos con otro alemán en septiembre del año pasado, si, con ATB, al segundo, no lo hemos visto y le traemos hartas ganas. El holandés es Rank 1, hasta el momento no sabemos si van a venir las dos partes de Rank 1 osese Piet Bervoets y Benno de Goeij, pues es Piet, el que viaja alrededor del mundo llevando rolas como Such is my life, Airwave, Symsonic Breating (Airwave 2003) a los dancefloors y Benno se queda en casa haciendo música o al menos eso dice la página oficial y el my space.

Y Markus, bueno, que puedo decir además de que amo Whitout you near y Once Again y otras más, que la neta, me da hueva publicar.

Si llegaste a este blog, pensando que era una página especializada en música electrónica, no te quedó mal.

La fiesta es en: La Carpa Neumática del Hipódromo de las Américas

El costo es: $380 (pesos)

Los puedes comprar en: Ticketmaster (5325-9000) o en la taquilla que va a abrir desde las tres de la tarde.

También hay una firma de autografos en Mixup Genova (abajito de la glorieta de insurgentes)

Aún no sabemos quién va a tocar primero.

Él es Piet

El Es Markus Schulz

Antoine Clamaran & Matthew Dekay III

Antoine, esta parte me va a costar trabajo. Ya para cuando comenzaba a tocar ya llevaba, según yo, seis driks o más.

Abrió con una parte de Release Yourself, seguida de This is my house, de Peter Rauhofer, después perdí el hilo, no sé porqué, pero siempre lo hago, de la que si no me puedo olvidar es de Clásika, con la que estuvo jugando antes de soltar Born Slippy [Nuxx] de Underworld, Tecnologic de Daft Punk, no me acuerdo cual de Dave Guetta, en fin, que me perdone Matthew, pero si, se lo llevo de calle.

Superó por mucho, lo que yo me esperaba. Una de las celebraciones no oficiales del cumpleaños de su servilleta, que jamás, voy a olvidar. Con todo y sus sinsabores, como que, el cuarteto de la muerte, se convirtiera momentáneamente en tercia nuevamente por la ausencia de Gaby. A Antoine con todo y que ya teníamos lo que una fan persigue de un dj, no lo dejamos en paz, durante todo el set, y si no me creen, pregúntele a Sandy, que no tarda en pasar a dejar su bonito comment, como también es ya tradición.

Hasta ahora voy notando que le faltó Zoo, Feel it, y/o Dancing, pero, me importa un reverendo pepino.

También el manager del Monsieur Clamaran fue nuestra víctima, he aquí la prueba, si, ya lo sé, de la chingada, pero ya eran las cinco de la mañana.

Salimos al mismo tiempo que ellos, o sea, Matthew, Antoine y sus respectivos managers, un poco después de las cinco de la mañana. Y la verdad, esta ha sido una de las fiestas de las que más cansadas hemos salido. Citando un ejemplo con Ferry Corsten, con todo y que terminamos hechas mierda, a eso de las siete de la mañana, todavía aguantamos dos horas más de chisme… Igual y fueron las primeras comuniones a las que fuimos en la mañana.

Y con esto cierro, el post. Con las sonrisas de tres cuartas partes del cuarteto de la muerte, Matthew Dekay y Antoine Clamaran.

Ahora si, pasemos a las zurraderas de culo, esta vez, no están tan graves.

  • · El dolor de panza de tanto que nos fuimos a tragar
  • · Mi padre, para variar
  • · Mi madre, para no perder la costumbre
  • · La melancolía
  • · Los ausentes
  • · Sor Junkie
  • · La misa
  • · Un gato sin un ojo que vi en la casa de alguien, y me partió el corazón
  • · Mis pendejadas
  • · Que se me haya ido el habla cuando más la necesitaba
  • · Que Gaby no haya estado con nosotras
  • · Y sí, aunque ya le cambiaron la tapicería al sillón del baño de chicas, el desconocimiento de la palabra MANTENIMIENTO de los propietarios del Root’s

Antoine Clamaran & Matthew Dekay II

Cuando tres cuartas partes del cuarteto de la muerte se separaron finalmente para ir a acicalarse, cual felinos, pero de angora. Angie y su servilleta se quedaron un rato en el chisme mientras Sandra iba a cumplir con sus labores de tía. O sea irle a tomar fotos a su sobrinita. Finalmente las últimas dos, nos decidimos a terminar de arreglarnos en mi casa o lo que es lo mismo, mi cueva, un espacio inmundo, lleno de cables, basura, ropa y libros por el suelo, además de un tono marrón por tanto humo de cigarro que es mi cuarto.

Mientras ambas nos arreglábamos hacíamos recuento de quienes nos hacen falta, de esos a quienes extrañamos un chingo y prometieron, hace no mucho, acompañar a la mayoría del cuarteto de la muerte, en la celebración, no oficial, de los veinte veranos de su bloggera de confianza. Y para acabarla, Darren 2.4, mi monstruo bebe, o mi ordenador, como guste llamarlo, andaba de lo más cursi, poniendo cosas como What you waiting for de Gwen Stefani, Something Stupid de Robbie Williams o Love me do de The Beatles.

Ni hablar, así es esto del rock & roll por más que duela.

Mi padre, nos llamo a las 8:30 pm para medio mentarnos la madre porque según él, ya íbamos tarde para encontrarlo y para depositarnos en el Root’s. En el camino al punto de reunión, con el miserable gusano que tengo por padre, yo iba entre bajoneada por esa ausencia, por los recuerdos, en fin, hecha una nenita de cinco años que perdió su globo en parque. Una ausencia que tengo la impresión de haber provocado de alguna manera, y nadie me va a quitar esa culpa, ni veinte años más de terapia psicología o psiquiátrica, nada me consuela hasta el momento, ni siquiera Antoine Clamaran o Matthew Dekay, con todo y que… ¡que el infierno!, me estoy adelantando demasiado a los hechos.

Al llegar a donde teníamos que encontrar a mi progenitor, a las tres, nos dolía inmensamente la panza de tanta cosa que tragamos, como nunca antes, justo en el preludio de una fiesta, nos moríamos de cansancio. No se nos ocurrió recurrir al Sal de uvas, de lo imbéciles que estábamos por el atracón de la tarde.

Arribamos al Root’s a eso de las 10:45, con una especie de delay muy cabrón, notando cosas que normalmente no veíamos. Nos extrañó no ver mucha gente, entiéndase por mucho, onda fila que le da vuelta al club y llega hasta la gasolinera.

Finalmente logramos entrar, dando una especie de tumbo virtual. Tan idiotas andábamos que no nos dimos cuenta cuando B-jay, nos pasó a un lado hasta que ya era muy tarde. Bueno, bueno, error que repararíamos un rato más tarde.

Ya en el lobby, después de hacer el reglamentario show, hacer berrinche unas a las otras…

Dj Kermit estaba en las tornamesas ya. Un set, bastante bueno, cuyas rolas no recuerdo pues insisto, su servilleta aún estaba en el lapsus depresivo, interrumpiendo toda concentración a lo que no fuera, el cansancio y la melancolía. Ok, para que ubiquen a Kermit, algún ñoño que ande por ahí debe acordarse de un remix de esa famosísima conversación del Gober Precioso con Sukar Kuri, bueno, pues esa es de Kermit, hay otras dos, de un disco llamado chill out made in mexico (que es uno de mis favoritos) Sabor a mí y Otoño en Loops.

Ubicado ya el Dj, puedo continuar el post.

Ya con, más o menos mi cerebro en su lugar. Apareció dj B-jay en las tornas, poniendo cosas de Nadia Ali, yo me sabía ese sencillo de memoria hace apenas una semana y ahora, no me acuerdo del nombre, algo de Underworld, y no me acuerdo cual… subiéndole gradualmente de beat para darle paso al primer monstruo de la noche Matthew Dekay. Ese tipo, del que realmente no ubicaba nada más allá de Bad, que la pueden encontrar en el In search of sunrise 4 de Tiësto, si mal no recuerdo es el que hizo para Los Ángeles. Y si quieren ponerse más rudos Trousy, disco del mismo Matthew.

La neta, no recuerdo casi nada de su set en parte, por la pinche indigestión, en parte por el mood de “maldita sea con el mundo” y parte porque las otras dos cuartas partes del cuarteto de la muerte, ya me tenían sumamente nerviosa con “pobre de ti si no le hablas a Antoine”. Eso, no tenían ni que decírmelo, nada más recordármelo y meterme un par de madrazos en el momento indicado para que se me quitara mi ridícula paranoia frente a los francófonos, que, finalmente, lo que estoy quesque aprendiendo (osease el francés y el idioma también) es precisamente para hablar con ellos. Cha-le.

Me pongo nerviosa, si, soy terriblemente nerviosa, ya en mi estado natural, súmenle, luces, bocinotas y djs y me van a ver asquerosamente mal, mucho más enferma de lo que estoy en un día común.

Volviendo a Matthew, que tipo tan chido. Mientras Sandy y Angie se largaron a buscar no sé qué, me dejaron sola, con uno de los ya clásicos cárteles en holandés (pues el señor Dekay es holandés) que decía “Bienvenido amigo holandés”… bueno, pues en ese lapsus, sabiendo que me sentía bastante mal, Matthew, se me quedó viendo por el enorme trozo de papel que tenía en mis ponzoñosas garras, no me quedó más remedio que sonreír y levantar el cártel orgullosamente. Me mando un beso. Sandra y Angelica, perdidas del otro lado del club y yo, mentando madres porque no estaban cerca y porque la pinche cámara la tenían ellas. Ya después Sandrita reaccionó y vino corriendo con Angie casi a cuestas. Para ese momento ya estaba más o menos despertando la clubber rayando en gropie que llevo dentro.

No habían pasado diez minutos de esto, cuándo, de la nada, apareció Antoine Clamaran. A ese hijo de su francófona jefa al cual, había esperado por ver, cerca de cinco años. Pues las veces que había venido yo estaba:

A) Muy pequeña

B) En las labores ñoñiles

C) Tirada en la depresión

Para variar la que reaccionó fue Sandy, y le dijo: Eh, Antoine cómo estas, obvio en francés, pero no encuentro el maldito carácter para escribir la palabra correcta. Angie se quedó con los brazos cruzados; con la cámara entre ellos, y yo, me quedé petrificada, para variar, en serio, sentía las miradas acusadoras de Sandra, sobretodo, y la propia presión de mis otros yo “dónde la cagues te pongo una madriza”. Me sentía como a punto de presentar el DALF o DELF sin saber absolutamente nada.

Obviamente, las risas, no se hicieron esperar por las otras dos cuartas partes del cuarteto de la muerte. Bien merecidas, pues, se SUPONE que estoy en proceso de entrenamiento, y SE SUPONE que puedo hablar un poco mejor. Bueno, ni los cárteles en francés los hice yo, de tan mal que andaba horas, nel, semanas antes. Si ustedes dos hijas del mal, del mal más querido, están leyendo este post, he cumplido mi amenaza, ya me balconee y esto, debería estar en ese bonito apartado intitulado “me zurró el culo” pero a mi misma. Pero si lo hiciera, perdería coherencia este post.

Superada la escena, es un decir, pues se mofaron por lo menos hasta que comenzó Antoine, seguimos dándole lata a Matthew Dekay. Y él, encantado de la vida, su set, nos pareció largo, pero cool, de esos, “ya estoy medio muerta pero no quiero sentarme” Beats elegantes, mezclas acertadas y gente, más o menos, al nivel de lo que esperaría cualquier dj.

Antoine, andaba de hiperactivo, durante el set del holandés, lo cual quiere decir, que estaba a nuestro alcance, de repente, ya con unos tres driks encima, Antoine, bajo de la cabina, como buscando algo, o alguien, yo qué sé. Momento aprovechado por Sandy y su servidora, para acosar a Antoine. Angie se nos había escapado un momento. Llegamos a Antoine, y el, todo lindo, accedió a tomarse la reglamentaría foto que ahora adorna este blog y su sucursal en my space, y yo, aproveché el momento para presumir mi cumpleaños, mentí, no era el sábado, pero si era la celebración no oficial, así que aplica. Me dijo Happy Birthday, lo cual medió me sacó de onda pues, yo le dije todo eso, con lo más esforzado de mis dos neuronas restantes, en francés.

Ya bien felices, regresamos a nuestro lugar frente a la cabina a acosar al holandés, nuevamente, pues Angie, no quería en ese momento su foto con Antoine. Y eso, verdaderamente, me zurró el culo.

En eso, bajó Benjamin, o sea, el B-jay, pues lo tenía sentenciado desde hace varias semanas, dejando comments casi amenazadores en su space diciendo algo así cómo “quiero mi abrazo, me la debes” Y bajó, precisamente a cumplir con uno más de los objetivos de su bloggera de confianza. La reglamentaría foto, y después de decirle feliz año nuevo, de una vez, pues no lo habíamos visto desde hace, cuando menos ocho o nueve meses.

Después de esto, nuevamente Antoine bajó de la cabina, solito, y obvio, y no íbamos a dejarlo así por mucho tiempo. Nos faltaba el autógrafo. Y esta vez, por el sopor de tanta tragazón pues se nos olvidó. El señor Clamaran, notó la situación, y dijo ¡Ah cómo en una servilleta! Y despareció un momento, yo ya pensando en lo peor, cuando regresó nos dio una foto que el mismo traía y nos dio en ella el autógrafo… luego lo subo pues no cabe ya en este post

Nuevamente apliqué la pendejez, y la única imbécil, que no tiene su nombre en su autógrafo, soy yo, aunque, si recordé la rola por la que, definitivamente había ido. “Ne obluie pas Release Yourself”. O sea, no olvides Realese yourself.

A eso de las tres de la mañana Matthew terminó su set, y nuestro acoso surtió el efecto que esperábamos. Miren nada más.

Para dejarle paso, al segundo monstruo, este, francés: Antoine Clamaran.

Antoine Clamaran & Matthew Dekay I

Sobreviví al fin de semana. El día comenzó cuando en lugar ir, como niña buena, a mi clase de francés, me largué a misa pues era la primera comunión de la sobrina de Sandy… han de imaginar mi cara de hastio. It’s all about music, como diría uno de mis cuates y de paso, por la bonita tragazón.

Nos encontramos a Belen, una vieja amiga en común, que le toco ser “la comadre” de su cuñado. Obvio, una visita obligada más tragar.

Después de la tortura, digo la misa, 3/4 del cuartas partes del cuarteto de la muerte, se dirigieron a la primera parte de la tragazon en casa de los abuelos de la sobrinita de Sandy, para después, salir corriendo a la casa de la hermana de Belen a seguir tragando, y es que los tamales, de Doña Victoria, osease su mamá, no tienen madre.

Al llegar a ahí, nos enocntramos con Sor Junkie, o sea la directora de la escuela a la que alguna vez fueron Sandy y Angie. Lo cual quiere decir que: nos zurro el culo. Pues si, se supone que eres monja es porque amas a tu projimo y no solo te dedicas a chingarlo, como es el caso de este personaje. Nuevamente, salimos corriendo de la casa de Belen a la de los abuelos de la sobrina de Sandy, pa’ seguir tragando.

A eso de las seis de la tarde, el cuarteto se retiró a acicalarse para un holandes llamado Matthew Dekay y un francés al que habíamos esperado desde hacía mucho llamado Antoine Clamaran.

Para que ubiquen

Antoine Clamaran

Matthew Dekay

Si usted, amable lector, llegó aquí pensando que era una página especializada en música electrónica, no lo defraudo.

Los generales de la fiesta:

Root’s Magic Club
Dirección: Rodolfo Gaona No. 3 Lomas de Sotelo, a un ladito de una gasolinera y a unos pasos del metro cuatro caminos de la línea azul.
Cover: $250.00 el día de y en preventa ticketmaster $200 más cargos de impresion /o envio.
¿Quienes los traen?: maslabel management y robcel productions.
Fecha: Sábado 16 de Junio

Antoine Clamaran & Matthew Dekay

Por primera vez, desde que se formo el hoy cuarteto de la muerte, sale de fiesta incompleto, pues Gaby, anda en el viejo mundo.

Bueno, después de un largo mes de: cursilería, mentadas de madre, zurraderas de culo, y depresión. Tres cuartas partes del ya bien ubicado cuarteto de la muerte, o sea, Angie, Sandy y su bloggera de confianza, se largan de fiesta. Esta vez, le toca nuevamente a dos Dj’s uno francés y el otro holandés. Se trata de Antoine Clamaran y Matthew Dekay.

Al señor Clamaran, le traigo unas ganas malditas desde el 2002 o 2003. Y ya es justo y necesario que lo veamos.

Con todas las broncas y dudas existenciales que traigo en este momento, no me cae nada mal una fiesta, que de paso, coincide con que, su bloggera de confianza, o sea Minerva Ocampo Silva, cumple 20 veranos, aunque oficialmente es el 20 de junio (osease el miércoles siguiente) y eso, me trae conflictos, pero también me hace asquerosamente feliz. Pues finalmente, se cumple mi deseo de ser niña grande, que sigue viviendo con papi y mamí, pero niña grande al fin y para todos aquellos que me quieren muerta, pues les zurrara el culo, pues cumplo un año más de fastidiarles la vida con mi existencia.

Muchas ausencias, muchas lágrimas, y todo el estrés ansia ser liberado el 16 de junio adivinen dónde, si, nuevamente en el Root’s Magic Club. Si llegaron a este blog, pensando que se trata de una página especializada en música electrónica nuevamente, no l@s defraudo.

Los trae Robcel y maslabel management, el cover el día de la fiesta $250 disponibles en ticketmaster, y si los quieren comprar antes $200 todo en pesos mexicanos, por si acaso usted no es un visitante mexicano.

Muy bien, si alguno de ustedes es un ñoño musical, para que ubiquen a Antoine Clamaran, las rolas que lo pusieron en escena son las siguientes: Clasika, Release Yourself, Feel it, Dancing y Zoo, de Matthew Dekay, la única que realmente ubico es Bad.

La dirección del Roots es: Rodolfo Gaona No. 3 en Lomas de Sotelo, cerca de una gasolinera, y del metro cuatro caminos de la línea azul.

Ahora, regreso a mis pedos existenciales, y esperar que llegue el sábado, para ser, mucho más feliz de lo que normalmente no soy. Y también a practicar mi francés.